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Los mejores empleados del mundo no saben leer

Publicado por Dpto. Desarrollo y Comunicación el 16/07/2014

RRHH de otra época

¿Cómo calificaríamos a una empresa de reparto con una tasa de error inferior a una de cada millón de entregas? Según la Universidad de Harvard y la calificación que merece es  “seis sigma”, lo que vendría ser el nivel supremo alcanzable por cualquier actividad empresarial al que todos aspiran y del que casi nadie puede presumir.

¿Y cuál es la empresa que ha alcanzado este sublime reconocimiento? ¿Amazon?, ¿DHL?. ¿UPS? Pues no, este grandísimo honor recae sobre la red de suministro de comida casera en la ciudad de india de Bombay, los conocidos popularmente como dabbawala, empleados de esta empresa local, cuyo principal negocio es la recogida de comida recién cocinada por las amas de casa en cestas de almuerzo (dabbas en india, tuppers en nuestro mundo) en la residencia de los trabajadores de las oficinas (normalmente en las afueras), para transportarla a sus respectivos lugares de trabajo y para posteriormente devolver las tarteras vacías a los domicilios de origen usando varios medios de transporte; por una parte bicicletas y carritos donde llevan las cestas y por otra aprovechando la compleja y completa red de ferrocarriles de la ciudad. Cada dabba pasa por un buen número de trenes, manos y carritos antes de llegar a su destino con una puntualidad asombrosa.  

Cuestiones sociológicas de género aparte, los trabajadores no pueden hacerse la comida ellos mismos ya que cuando se levantan el suministro de agua no ha comenzado en los barrios periféricos, es fácil también pensar que el trabajador medio no puede costearse el comer todos los día fuera de casa. Así pues, la comida es entregada a diario, a más de 175.000 personas gracias a los 5000 dabbawalas que van y vienen por toda la inmensidad de esta urbe de 18 millones de habitantes. La clave del éxito, el «sofisticado» sistema de logística y envíos vigente desde hace 120 años: en la tapa de cada uno de los dabba hay tres marcas. Un número grande en el centro nos indica el barrio donde debe realizarse la entrega. Unos símbolos en el borde mismo de la tapa nos dicen el edificio y el piso de entrega. Finalmente, también en el borde de la tapa, mediante una combinación de formas y colores podemos saber la estación de tren de origen, y sirve para devolver las tarteras por la tarde. De este modo un color erróneo llama la atención inmediatamente entre cientos de tarteras correctas.

La selección del personal de los dabbawala se hace bajo la premisa básica de que los nuevos empleados suelen ser amigos o familiares de los antiguos y además, esto sea quizá la clave, se renuncia tajantemente a contratar personal  sobrecualificado: solo se admiten trabajadores que no tengan educación formal, ni siquiera es necesario saber leer, es más la mayoría de ellos no saben. Sorprendente cuanto menos y triste si tenemos en cuenta el salvaje sistema de castas que perdura todavía en la India.

soluciones sencillas

Nosotros nos quedamos únicamente con que un sistema sencillo puede resultar más eficiente que la más compleja de las soluciones, porque estamos seguros que una mejor formación y una remuneración justa siempre dará mejores resultados, ya que ayuda a que cada trabajador se sienta partícipe de la empresa.

Estamos seguros de que las condiciones laborales de estos trabajadores serán pésimas y probablemente sean explotados. En cambio, el resultado de su labor es excelente a ojos de las principales escuelas de negocio del mundo (pensamos que únicamente valoraran una suerte de eficiencia y no el trato al trabajador). Un sistema productivo básico, basado en el sentido común y una política de rr.hh  que premia la mínima cualificación sobre cualquier otra cosa. Da que pensar al menos.

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