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El vino toma posiciones en el mundo online

Publicado por Dpto. Desarrollo y Comunicación el 30/06/2014

Vino y ecommerce

Imaginemos la siguiente escena: Un prestigioso sommelier entra en una tienda de vinos cualquiera y pide un vino argentino bobal, un sudafricano merlot, un chileno shiraz, un alemán Riesling, un tempranillo de la D.O. Somontano, y un Chenin blanc del Valle del Loira. Lo más probable es que el apurado dependiente (además de maldecir al sommelier para sus adentros) no pueda completar la petición en su totalidad o tan siquiera poder tener uno o dos de ellos.

¿Cuál es entonces la razón del ascenso de las tiendas de vino online? 

Pues ahí esta la respuesta; a través de la red podemos conseguir cualquier vino por especial que sea, algo materialmente imposible en una tienda física. La misma reflexión sería extensible a otros sectores dentro de la industria alimentaria como por ejemplo los llamados «productos gourmet».

Hay varias razones para comprar vino online. La primera es la comodidad. Si es posible que te lleven tu cena a casa, tu compra semanal o el último libro de tu autor favorito, ¿por qué no también el vino? Pero lo más importante, ¿es posible tener acceso a vinos únicos o pequeños lotes en una tienda local? Obviamente no, y de eso se está dando cuenta el sector que ha visto en el e-commerce una puerta abierta al mundo entero.

Un factor importante es la consolidación de un perfil de consumidor más experto, que hace cursos, catas y ve en el vino algo más que un mero producto de consumo, como un elemento cultural de tintes hedonistas que le proporciona cierto status así como la posibilidad de socializar de una manera más exclusiva.

Bien sea por moda o por pura sofisticación, el fenómeno analizado desde el punto de vista del marketing puede ser poco menos que una mina de oro a poco que las bodegas estén dispuestas a invertir de verdad en una tienda online que valga la pena o por el contrario tengan la habilidad de colocar sus vinos en los principales portales de comercio electrónico. Desde una perspectiva local este consumidor tipo puede que sea minoritario pero a escala mundial estamos hablando ya de millones de personas con un alto poder adquisitivo o al menos dispuestas a dejarse un buen dinero en una botella con tal de sorprender a sus amistades en la cena de turno (aunque luego no sean capaces de diferenciar entre un cosechero y un gran reserva).

Sin entrar en profundidad de datos: En el 2013, el 11% del vino vendido en Francia fue a través de internet, en otros grandes mercados como el británico y el norteamericano las nada desdeñables cifras del 6,1 y el 5,9%, y lo que es más importante con una tendencia de crecimiento de casi el 100% comparándolo con 7 años atrás.

 

Siempre habrá quien prefiera el contacto humano, que una persona le atienda y pueda recomendarle entre un vino u otro, pero no es menos cierto que en la compra online el productor dispone de un espacio para ofrecer y controlar la información de su producto con la máxima exactitud y nivel de profundidad, además, nunca podemos tener la seguridad que la persona que venda nuestro producto tenga la formación adecuada o un conocimiento exhaustivo del mismo. Siendo así, las posibilidades que brindan los e-commerce de vino tanto a bodegueros como a distribuidores son una alternativa complementaria,  diferente y muy interesante al canal tradicional de venta ¿por qué no aprovecharlo?

 

 

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