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Formación para la empresa «con receta médica»

Publicado por Dpto. Desarrollo y Comunicación el 14/02/2014

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El desarrollo del potencial en las empresas pasa por conocer al equipo de personas que trabajan en ellas.

Aunque el significado de esta frase parece obvio,  sigo percibiendo en infinidad de casos que los planes formativos se crean atendiendo a exigencias legales y/o externas que vienen dadas, sin tener en cuenta el potencial y las características individuales de cada empresa.

Yo hago lo me digan y nada más

Como consultora de empresa, llevo muchos años contactando con organizaciones y hablando con todos los niveles del organigrama de la empresa y me encuentro infinidad de casos hoy en día que siguen este paradigma .

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Trabajar desde dentro de la empresa-cliente implica, entre otras cosas, el esfuerzo por conocer a cada una de las personas que conforman la organización, visitar cada departamento, cada puesto de trabajo… sin descuidar las demandas externas de un entorno que muchas veces, es más hostil que amigable.

Como experta en planes formativos integrales para la empresa, me gusta hacer un símil que resulta muy gráfico. Sabemos que cuando estamos enfermos podemos hacer dos cosas: o vamos al médico o vamos a la farmacia.

  1. Vamos a la farmacia cuando nos molesta la garganta a causa de la noche anterior (hay que coger bufanda si hace frío!) y compramos unas grageas con sabor a frutas que nos suavizan la molestia.
  2. Vamos al médico cuando ya tenemos un cuadro de síntomas para que nos indique qué hacer, porque muchas veces no sabemos la causa de las molestias o sabemos que si no se ataja puede derivar en un cuadro muy serio. Es entonces cuando el médico nos examina y nos ofrece unas pautas y unos medicamentos en dosis adecuadas y temporalizas.

El segundo caso es la forma más eficiente y eficaz de resolver el problema ¿verdad? Lo mismo ocurre en la empresa. Los planes formativos se deben de «recetar» tras un exhaustivo reconocimiento a una empresa en concreto (lo que le resulta eficaz a una, puede ser perjudicial para la otra). Una vez determinada esa consultoría, se elabora un plan formativo general que se suministra «con receta médica»

Las diferencias con el primer caso son notables. Si detectamos unas carencias personales en, por ejemplo, Excel, podemos pedir un curso estándar «sin receta médica», porque por lo general ya conocemos qué queremos conseguir y el método está más que recetado y comprobado.

La formación como herramienta estratégica

La formación «con receta médica» es de una complejidad muy alta. Unas acciones formativas pueden influir o redundar sobre otras. No hay que olvidar que al fin y al cabo se trata de una comunidad de personas que se interrelacionan dentro de un tejido vivo complejo como es la empresa, con unos interesas y objetivos superiores a la suma de las individualidades.

Esta “gestión inteligente del equipo” baja de lo general a lo particular para poder marcar itinerarios formativos, útiles y medibles, de modo que el empresario puede integrar la formación como herramienta estratégica dentro de su cuadro de mandos integral.

Formación en empresa

Soy consciente que debemos de esperar el momento adecuado para empezar, o que depende del grado de madurez de la empresa, al igual que soy consciente de que la empresa está perdiendo posibilidades de reducción de costes y desarrollo cada día que deja pasar sin planificar y cuidar su potencial humano.

¿Por dónde empezar?

En primer lugar, hay que tomar conciencia de la necesidad de cuidar a los miembros del equipo,  creando sistemas que ayuden a mejorar de manera constante, evaluando y motivando al mismo tiempo.

 

“Todo lo que puede medirse, puede mejorarse”

 

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Las auditorías internas, evaluación del desempeño, valoración de puestos… permiten revisar si el sistema está siendo válido y si se está percibiendo como tal por parte de los trabajadores (cultura/clima organizacional)

Trabajamos con personas y tan importante es lo real como lo percibido, dado que estas percepciones son el origen de expectativas frustradas y, en muchas ocasiones causan la ruptura del contrato psicológico.

Así pues, cualquier plan de formación que se trace sin tener en cuenta la evaluación previa del equipo y las necesidades de desarrollo individuales, es un plan que cubrirá las necesidades legales de prevención y/o de calidad, pero no es un plan que favorecerá la creatividad e innovación desde dentro, es decir, es un plan que probablemente no contribuya a la estrategia.

 

 

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